Hace pocos días en Venezuela
había una gran controversia. Aquella que se genera todos los años desde la
instauración de este totalitarismo, a finales del mes de abril y es en base a
los "aumentos" del salario mínimo como base de cálculo de salario a
los trabajadores en Venezuela. El esperado anuncio siempre va acompañado de
marchas y concentraciones en pro y en contra al gobierno, o mejor dicho, en pro
al régimen con la obligación de marchar a todos los empleados de la Administración
Pública y los opositores al régimen donde se agrupan sindicatos, gremios entre
otras organizaciones.
2015, como era de esperarse no
fue la excepción. Y es que estos anuncios año tras año los caracterizan tres
cosas: La primera de ellas es que siempre es insuficiente para las necesidades
de los trabajadores el aumento de salario; la segunda es que el aumento es tal
que no alcanza ni siquiera en cubrir la cesta básica; y la última pero no menos
importante es que la inflación de los primeros tres meses del año siempre
supera dicho aumento.
Gran preocupación se genera con
esta fecha puesto que la respuesta año tras año es la misma: aumento paupérrimo
acompañado de la no aceptación por parte de la oposición y listo. Hasta ahí
llega el caso del primero de mayo. Este año se ha añadido nuevamente otro
factor: Las Universidades. Cuyos profesores realizan asambleas generales para
definir las acciones a tomar porque el salario mínimo a pesar de lo paupérrimo
que es, superó el salario de un profesor universitario.
Ante la gran crisis que se pueda
presentar con las casas de estudio donde se forman los profesionales del país
-que cada vez más son menos lo que se quedan en él-, el gobierno da respuesta.
Su nueva acción: todos los cañones enfocados en las "venideras" elecciones
parlamentarias. Sale en una plenaria con todos los supuestos candidatos a
primarias del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) presidido por
Nicolás, Diosdado y Jorge Rodríguez, dando las directrices "claves"
para enfrentar la nueva elección. En su alocución uno que otro golpe como de
costumbre a la oposición como crítica a el sistema de candidaturas y el pago
por las mismas pero eso es harina de otro costal.
El problema de fondo es que en
cuanto a estrategia nunca tenemos un "Plan B". Somos vagos en cuanto
al pensamiento a futuro y nos limitamos en el efímero presente. Decía en días
pasados el Doctor e Individuo de Número de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales, Julio Rodríguez
Berrizbeitia que lo más importante de la existencia era el pasado -ya que
permanece por siempre en nuestros recuerdos- y el futuro -que siempre
dependería de nuestra venidera actuación-. Y es así. Lo más efímero que tenemos
en nuestras vidas es el presente puesto que se quedó en la línea que acabas de
pasar y ahora en la que terminas.
Escuchaba en una canción de un cantante puertorriqueño (Daddy Yankee), una frase que me llamó mucho la atención: "Debemos darle vida al pensamiento estéril".
Nuestra gran debilidad es dejar morir el
pensamiento. Nuestra mayor falla como oposición es: En principio dudar de
nuestras capacidades; en segundo lugar creer que las zonas populares están de
acuerdo con el régimen y debemos "conquistarlas" y por último, que
dejamos morir nuestros pensamientos en lo efímero del presente, esperando a que
el régimen actué para nosotros responder.
Debemos comprender que el
accionar de los seres racionales que le hacemos oposición a este régimen no es
solo acción de respuesta. Debemos ser estrategas, contundentes y llevar un paso
adelante. Es el totalitarismo el régimen de gobierno que busca absorber todo y
ganar la batalla a través de la ideologización y la propaganda. Es ahí el punto
más fuerte que debemos atacar. No más cortinas de humo. Veamos siempre el
trasfondo de sus acciones y recordemos que para que nuestro futuro sea
brillante y lleno de libertad hay que utilizar el presente para idearlo y
construirlo.
Unamos fuerzas y convenzámonos
que los medios de lucha son concurrentes. Ninguno le tiene alergia al otro.
Todos van de la mano y tenemos fuerza y masa suficiente para ejecutarlos.